6. Adaptación de formaciones
Adaptación de formaciones
Aunque esta sección está muy relacionada con la sección de formaciones, también hace referencia a la de Teorías de estrategia de partidos.
Para aprovechar al máximo esta sección, sería conveniente que te familiarices con las ideas básicas de estas ideas de estrategia.
Línea defensiva
Colocar bien la línea defensiva es fundamental para que un equipo pueda defender de forma efectiva. Esta sección discute los distintos elementos que un mánager debe considerar cuando coloque su línea defensiva.
Relación con el sistema de mentalidades
El ajuste más importante a tener en cuenta a la hora de ajustar la línea defensiva es el sistema de mentalidades. La línea de atrás debe estar en contacto con el centro del campo en todo momento. Si no lo está, los atacantes del equipo rival podrán explotar constantemente el hueco que habrá entre el centrocampista más retrasado y los centrales. Esto hará que el equipo sea vulnerable a los disparos lejanos (ya que los delanteros tendrán mucho tiempo y espacio para armar el tiro), además de muchas entradas desesperadas de última hora que provocarán tarjetas y faltas peligrosas. Una defensa sólida debe tener, al menos, un centrocampista central de mentalidad defensiva, que obstaculice las jugadas de ataque del rival antes de que lleguen a la línea defensiva.
Para asegurarse de que no ocurre lo de arriba, la línea defensiva debe estar “conectada” con la estructura de mentalidades. Como orientación aproximada, la mentalidad de los jugadores de apoyo que no estén “oscilando” (es decir, los que son siempre jugadores de apoyo), determinan el ajuste más deseable para la línea defensiva. Relacionar la línea defensiva con la mentalidad asegura que los cuatro de atrás están siempre en contacto con el centro del campo y que el equipo juega como una unidad, y no como fuerzas separadas de ataque y de defensa.
Relación con la formación del rival
Aunque siempre sea importante mantener lo anterior en mente cuando se configura la línea defensiva habitual, un buen mánager también tendrá en cuenta el rival al que se está enfrentando. Una formación que es estrecha y con muchas líneas (por ejemplo, un 4-1-2-1-2 sin extremos, o un 4-3-1-2 sin extremos) genera muchas oportunidades por medio del mediapunta. Subir la posición de la línea defensiva reduce el espacio en el que el mediapunta puede operar, y limita por tanto su efectividad. Al no haber extremos, es difícil que una táctica así abra mucho el juego, así que utilizar una línea defensiva adelantada contra este tipo de formaciones generalmente da lugar a que las oportunidades de pase se agoten y a que el rival pierda la posesión.
Si el equipo contrario está jugando con una formación muy defensiva, normalmente merece la pena retrasar la línea defensiva. Es típico que los dibujos defensivos (4-1-4-1, 4-5-1) no tengan centrocampistas que apoyen al delantero, y basen su juego en balones largos/directos por las bandas o por encima del mediocampo para crear oportunidades al contraataque. Una línea defensiva más retrasada limita las posibilidades de que esos balones sean efectivos, y a menudo consigue aislar a los delanteros aún cuando consiguen la posesión, ya que no tienen a nadie que apoye la jugada y enseguida se encuentran rodeados por los defensas y centrocampistas rivales. Esto suele dar lugar a que el equipo que defiende recupere la posesión en un área peligrosa que le permita lanzar una contra antes de que la defensa del otro equipo haya tenido tiempo de reagruparse.
Relación con los atributos de los jugadores
Es importante ser consciente tanto de los atributos de tus jugadores como de los del equipo contrario cuando ajustes tu línea defensiva antes de cada partido. Si tus centrales son más bien lentos, una línea defensiva retrasada va a ser una apuesta más segura. Esto deberá ser protegido con un sistema más defensivo de mentalidades, que haga que el centro del campo caiga encima de ellos y sea difícil que los delanteros rivales corran hacia la defensa o por detrás de ella. En contraste, si los jugadores de atrás son muy atléticos, una línea defensiva más alta con presión más agresiva hará que los delanteros del contrario estén siempre acosados en cuanto reciban el balón. Aprender con qué altura de la línea defensiva pueden ser capaces de jugar tus defensas puede ser muy beneficioso para luego establecer estrategias defensivas para cada oponente.
Relación con el tamaño del campo
Si el campo es más bien corto, una línea defensiva muy alta podría causar problemas para tu equipo, por muy atléticos que sean tus cuatro defensas. Con menos terreno que cubrir, un delantero que se cuele entre los defensas lo tendrá muy fácil para disparar a puerta de forma clara antes de que el defensa le alcance. En un campo más largo, los defensas tendrán más tiempo para perseguir y alcanzar al delantero, más tiempo para reaccionar. Pero una línea defensiva alta en un campo corto incrementará las posibilidades de que a tus defensas les robe el balón una delantera que presione muy arriba, sobre todo si juegas con un tempo lento y de pases cortos. En un campo más largo, ocurre al contrario. Una línea defensiva baja ofrece una mayor cantidad de espacio que explotar delante de los defensas, lo que podría causar problemas ante ataques rápidos y habilidosos. También requiere que los defensas tengan mejores atributos de pase, ya que al estar más alejados del mediocampo necesitarán ser más precisos a la hora de enviarles balones. De lo contrario podrían originarse pérdidas de posesión en lugares peligrosos. Por tanto, será de vital importancia tener muy en cuenta los atributos de tus defensas al escoger las dimensiones del campo para así poder construir un buen fuerte defensivo en casa.
Ajustes adicionales
La defensa Nike: Se basa en un jugador atlético que intercepte balones colocado tras un jugador destructivo de bloqueo, y por tanto requiere una línea defensiva alta.
La defensa de líbero: Se basa en un defensa de clase mundial que juegue bien el balón con los pies para que sea capaz de salir de la línea de atrás e incorporarse a los ataques, dejando como cobertura a un centrocampista de mentalidad defensiva y al otro defensa central. Para hacer esto de forma efectiva, tendrás que jugar con una línea defensiva más retrasada, de modo que haya suficiente espacio por delante para que el líbero avance con el balón.
Anchura
Relación con la estrategia de equipo
En general, las estrategias ofensivas requieren anchura. Las estrategias de ataque y de control del juego necesitan abrir espacios en el tercio final para que los jugadores creativos puedan hacer daño. Si el rival está intentando cerrarse totalmente, maximiza la anchura para intentar romper la defensa agrupada en el centro. Si el rival está intentando salir a la contra, entonces una formación un poco más estrecha hace que tu defensa no tenga que cubrir mucho terreno cuando el contrario consiga colarse. Una estrategia estándar de partido ofrece solidez defensiva con algo de talento en ataque, y funciona mejor con anchura media. Una estrategia defensiva trata de reducir el espacio en el tercio defensivo, y será por tanto más estrecha. Una estrategia de cierre total intentará interponer tantos cuerpos como sea posible entre la portería y el balón, por lo que es muy estrecha (ver Estrategias de partido para más información sobre las estrategias de partido mencionadas).
Relación con el tamaño del campo
Aunque lo anterior es muy importante para establecer una estrategia general de partido, el tamaño del campo también debe ser tenido en cuenta. Con un campo muy ancho, los jugadores lo tendrán fácil para encontrar espacios y defender suele ser más complicado. Estrechar la formación asegura que la defensa tiene menos terreno que cubrir cuando tenga que encargarse de incursiones rápidas, sin comprometer demasiado las opciones de ataque. Cuando juegues en campos muy pequeños, el espacio escasea y por tanto necesitarás que tu equipo juegue más ancho de lo normal para tener alguna posibilidad de dominar los ataques. Una defensa bien diseñada sigue siendo efectiva en un campo pequeño, incluso jugando a la contra y con máxima anchura. Piensa qué tipo de fútbol quieres jugar en casa antes de elegir las dimensiones de tu campo.
Tempo
Relación con la estrategia de partido
Una estrategia de ataque intenta mantener una presión constante sobre el rival para evitar que tengan tiempo de salir a la contra. Por tanto, generalmente suele tener un ritmo bastante rápido. Por contra, una estrategia de control funciona bajo la premisa de que el rival ni siquiera intentará atacar, así que trata de mantener la posesión y trabajar con calma para ir abriendo huecos en la defensa poco a poco. Así que un tempo más lento le va mejor. Para tácticas estándar, el mánager puede usar la instrucción del tempo de manera mucho más intuitiva, subiéndola mucho cuando el equipo parece estar dominando y ralentizándolo todo cuando estén pasando apuros para mantener el balón. Las estrategias defensivas dependen mucho de la calidad del jugador. Si tienes una plantilla que puede jugar a mantener el balón para después lanzar contras rápidas, entonces un tempo lento está bien. Sin embargo, si tus jugadores son propensos a perder la posesión con facilidad, juega más rápido para intentar desorientar al rival y aprovecharte de sus fallos. Un tempo rápido con una estrategia defensiva resultará en mucha posesión para tu rival, pero menos probabilidades de que uno de tus jugadores pierda el balón en una posición peligrosa. Necesitarás tener buenos defensas para que resulte. Bajar el tempo suele resultar en mucha posesión para ti, pero te harán falta jugadores en los que puedas confiar para mantener el balón bajo presión.
Relación con el tamaño del campo
El tamaño del campo es muy importante cuando se trata de determinar el tempo. Una estrategia de ritmo rápido es excelente para un campo pequeño, mientras que un tempo más lento es mejor para campos largos. Pasar y presionar con velocidad en un campo pequeño reduce las posibilidades de que un jugador pierda el balón en un punto complicado, a la vez que incrementa la probabilidad de que tus centrocampistas y delanteros ganen balones en áreas peligrosas. Como el campo es pequeño, los jugadores tienen que cubrir menos terreno y por tanto no se cansarán tanto. Jugar con un tempo rápido en un campo enorme da lugar a una mayor probabilidad de pases apresurados, descolocados e interceptados. Además, el equipo se cansará y cometerá errores durante las partes finales del partido. Intenta ralentizar las cosas, mantener el balón y obligar al rival a que sea él quien corra detrás de ti. Piensa qué tipo de fútbol quieres jugar en casa antes de elegir las dimensiones de tu campo.
